Tú no te retiras, Carmela.

conducta-1024x560

Alina Rodríguez(Carmela) en Conducta (2012)

Acabo de leer que Carmela acaba de dejarnos, que no pudo en una lucha desigual contra un cáncer que logró segarle la vida y a mi se me ha encogido el pecho de tristeza y rabia por tanta injusta enfermedad a tanta gente inmensa y llena de vida. Pero Carmela no se llama Carmela, se llama también Justa, María Antonia, y sólo a veces, Alina Rodríguez, una de las actrices más queridas y admiradas por el pueblo cubano en los últimos años.

Desde la mañana de ayer corrieron los rumores de su muerte por redes sociales y blogs y aunque no había nada claro, a mi me dolía ya. Yo quise seguir creyendo que la risa y sencillez de esa gran mujer iban a acompañarnos por mucho tiempo más, que Chala tendría en su clase a su maestra (que no es su abuela, pero ojalá lo fuera) y que Lucio Contreras seguiría peleando y queriendo a su criada de carácter firme, la única que osaba enfrentarlo.

No puedo decir mucho más, porque uno se empequeñece ante el pesar y no puede articular otra cosa que una muestra inútil de esta sensación de incredulidad que nos rodea. Muerte, puta vieja, intentaste llevártela, pero te jodiste, porque aquí está entre nosotros. Y tú, quédate tranquila y sonriente en medio de este absurdo, mi Carmela buena, que no dejaremos que te retires nunca.

-Yo creía que tu estabas en “cana”.

-Que va Tino,eso es lo que muchos quisieran, pero todavía hay María Antonia pa rato.

(María Antonia, 1990)

“¡Qué tronco de actriz es esa Alina Rodríguez!, para los cubanos ¡tronco! de lo que sea, es lo máximo, la cima, esa es la protagonista de María Antonia” (Consuelito Vidal)

“Me molesta que me roben en el mercado, me molesta muchísimo, porque yo soy una trabajadora igual que las demás. Me encanta mi país, me encanta mi pueblo, el cubano me encanta, me gusta la luz del atardecer en La Habana, creo que no la he visto en ningún lugar del mundo…..” (Alina Rodríguez)

Anuncios

Business are business, chaval.

1436696011_139463_1436697860_doscolumnas_normal

Hay imágenes en el deporte, que se aferran a abandonar nuestras retinas por su carga emotiva: Iniesta anotando un gol de Mundial y recordando a Jarque, su amigo muerto en un cancha de fútbol, Ana Fidelia, a fuerza de piernas y con los brazos inmovilizados por las quemaduras y llegando segunda a la meta en Ponce 93, SuperFelix renacido, llorando como niño por su medalla de oro en Londres 2012, cuando todos lo daban por acabado, Derek Redmond lesionado, cruzando la meta con ayuda de su padre en Barcelona 92, el Abrazo del Alma de un pibe sin brazos en Argentina 78, y muchos, muchos otros más.

Hoy en la mañana yo asistí a otro de esos momentos, uno triste, vergonzoso. Asistí al derrumbe de un atleta, peor, al derrumbe y abandono de un hombre, del gran arquero español Iker Casillas.

Ya se sabe que el deporte profesional no entiende de fidelidades y que no tiene memoria, que vales lo que hagas hoy, no lo que representas, como esos zapatos viejos que es mejor botar de tan viejos que están, aunque hayan soportado cada piedra del camino durante años, o te los hayan elogiado en aquella lejana fiesta.

Este año salieron de sus equipos de siempre dos secuoyas enormes como Steven Gerrard y Xavi Hernández Creus, de los últimos magos del balón, ejemplos de constancia y amor a unos colores. En ambos casos fueron homenajeados por el Liverpool y el Barça, respectivamente, esto no es nada extraordinario, es lo lógico.

En cambio, hoy, Iker, que es tan gigante como aquellos, se despidió del Real Madrid y de su afición, leyendo un parco comunicado de prensa, solo, abandonado, roto en lágrimas. Un tipo que llegó con 9 años y que se va(lo van, mejor), después de ser protagonista en 19 títulos. Dicen que la plantilla ya andaba de camino a Australia para la pre-temporada, dicen que así lo pidió. Mierda. Después de 25 años y de tantas glorias, de paradas imposibles como aquella de la final de Glasgow, o aquella al Sevilla, debió haber estado por lo menos un puto recogepelotas en nombre del club en esa sala de prensa, alguien que le pusiera la mano encima y le dijera un “gracias por todo, rapaz”.

Ojalá me equivoque, ojalá rectifiquen y se le reconozca el mérito. Nada del otro mundo, agradecimiento básico, pues parte de los éxitos actuales de ese club se la deben a ese tipo callado de allá atrás. Quizás todavía haya esperanza de que el fútbol sea jugado más por seres humanos y menos por objetos mercantiles. Quizás todavía queda algo ahí del deporte que amamos.

Pero hoy, el Madrid fue menos Real. Hala a ti Iker, pero ya sabes, business are business, chaval.

Aquí mi homenaje:

(Casi) ser feliz.

63a563729549d2be4661327d17622f42

Usted busca un domingo de lluvia. Un cuarto en penumbras donde apenas entre la tarde. Un olor a café recién colado llegando a hurtadillas desde la cocina. Un dibujo de ti hecho por un niño, clavado con una puntilla en la pared, caótico y multi-cromático, donde solo se distinga tu nombre, en rojo, bien grande. Un póster gigantesco de los Beatles al fondo, con John sonriéndote burlón(los otros tres, pueden intentarlo, pero solo John lo sabe disfrutar). Un cactus y un gato, mirándose fijamente desde la ventana. En una esquina, un libro viejo, abierto en donde lo dejaste, cualquiera, que el aire no necesita explicarse. Y una muchacha, cubierta solamente con tu camisa y semidormida en tu cama, con una pierna fuera de la sábana, y a la cual regarle el cabello húmedo entre los ojos para que luego te maldiga entre sueños.

Si usted tiene esto, y aún no se da cuenta, quizás es porque no lo merece. No piense, no respire, no se mueva, cierre los ojos y vea como llega, temerosa tal cual es. Cuando estén frente a frente, coloque en el tocadiscos está canción.

Y ya, ya puede convertirse en pasto, o en polvo, o en viento, o en nada, usted ya la conoció (o casi).