Yo no tanto como él….

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Esto va de mi padre o también, del tipo más grande que conozco, por mucho. No voy a decir nada nuevo que él no sepa,y no aprovecho especialmente porque es su cumpleaños ni porque hace hoy 537 días que no lo veo (si, porque verlo mediante una pantalla es una migaja burda si no me da un abrazo quebrantahuesos de los que él sabe que me fastidian), sino porque simplemente lo extraño y la verdad, me parece que esa es una razón más que suficiente.

Mi padre casi no disfrutó a su padre, y nosotros fuimos los más perjudicados de eso, pues nos ha amado a borbotones y a tiempo completo a mi y a mi hermano. Ya sé que todo padre es así, o debería ser así, pero cuando tu viejo desde el otro lado del continente calcula la diferencia horaria contigo para estar pendiente de ti cada vez que sales tarde en la noche y se preocupa si no le dices que llegaste bien, no sé, pero tu sabes ahí que te tocó alguien especial, alguien muy grande.

Yo no supe lo que era una ómnibus ni andar en auto hasta bastante crecido pero si supe lo que era meter los tobillos en medio de los rayos de la rueda de una bicicleta yendo a todos lados o a caminar Malecón arriba y abajo, o a sentirme muy grande en sus hombros en los conciertos de la escalinata de la Universidad de La Habana en aquellos años del Período Especial. La mejor inversión que hizo en su vida fue haber sido ciclista en su juventud ya que durante ese imperio instaurado por las bicicletas en la Habana a principios de los 90, aquella Forever China con dos chiquitos y un flaco hecho leña (a veces con mi mamá también) lo mismo agarraba para las playas del Este que para el Parque Lenin, que para el Acuario.

No voy a decir que me enseñó muchas cosas porque no es algo que sucedió en el pasado. Pero si supe algunas palabras de ruso que utilizábamos como amuleto antes de la pruebas o lo que era ir al Latino a gritar por los Industriales aunque perdieran (que era siempre,ir con él = perder,fijo) o lo que era la música setentera a través de tandas diarias de canciones de Barry White, Chicago, Earth, Wind and Fire, Kool and the Gang que luego cantábamos en un inglés chamusqueao sin tener idea de quienes eran ellos.También me enseñó a contentarme con las cosas simples y realmente importantes, como cuidar a un amigo o a llevar sin complejos un reloj viejo que dé la hora sin ser de marca. Me abrió el hambre al conocimiento y a la lectura, a investigar siempre y no quedarme en la superficie para tener mi opinión, a tener amor por las matemáticas y a la tierra de donde venimos, y a amar a los tuyos por sobre todo, pero sobre todo, a amar. 

Yo que no tengo Dios, lo tengo a él, a mi hermano y a mi mamá en mi Panteón. Pero es un Dios imperfecto, como son todos los dioses. Parecerá broma pero él y yo explotamos cuando estamos juntos pues tiene una cabeza tan grande como la mía, yo aprendí del mejor. No ceja a no ser que lo convenzan, y además de eso, se está poniendo viejo, así que además ganar en sabiduría con los años, gana en terquedad. Habla a veces gritando cuando se encabrona, que es muchas veces, y uno se lamenta del tremendo talento que perdió el teatro lírico internacional. No estamos de acuerdo (ni estaremos) en mil y una cosas, pero siempre ha defendido que tenga mi opinión y de vez en cuando tiene soluciones educativas salomónicas de dudosa efectividad como hacer que uno de sus hijos camine descalzo de la escuela a la casa por jugar fútbol con los zapatos recién comprados. No me pregunten quien fue ese hijo que yo también quiero conocerlo, algún hermano regado que tengo por ahí.

Mi padre, es un tuerquista, porque además de ser Ingeniero Mecánico, el mundo que conozco, sin él se derrumbaría. Ha estado abajo, muy abajo, pero es un renacedor, todo el tiempo, dando ejemplo y eligiendo luchar, no yéndose por el camino fácil, siendo lo que ha querido y a veces lo que ha podido, pero siempre el más entregado y profesional en su trabajo, desde carpintero, hasta director de una empresa estatal, hasta un informático capaz de enseñarme cosas a mi.

Así que puede que el quiera ser comunista fidelista, o capitalista republicano seguidor de Donald Trump, o católico, o yihadista, o transexual, y que yo no seré tanto como él, pero quien le ponga un dedo encima, va a conocer mi carey.

Él dice que yo no le cuento todas las cosas y que soy reservado para mucho de lo que me pasa, y creo que tiene razón, pero hay un grito que pretendo que sea más alto que cualquiera de los suyos, cuándo digo que te quiero, viejo.

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