Estando

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A Ladyrene, futura madre de mi sobrino, y por ser de esas  personas detallistas que más que regalos, regala momentos. Gracias enormes por llevarme.

No estuve ahí, como no he estado en muchísimos otros ahí, que de tantos, ya se me acumulan en un rincón del cuarto, como esos pulóvers que me encantan y que ya no me quedan bien, y uno trata de no mirar para que no te golpee la certeza de que no me los pondré más, que ya fueron, que tu madre no se escandalizará nuevamente con ese letrero incorrecto, ni ella te lo elogiará de nuevo, como aquella vez.

Además, me parece sacrílego, después de leer a Mónica, Rafa o Diana, por solo citar a algunos de los envidiados, malgastar palabras sobre ese destello lumínico irrepetible que fue la noche del 3 de octubre, en el concierto de Jorge Drexler en el Teatro Nacional de Cuba, en nuestra Habana, donde no estuve, estando, si es que pueden entender este trabalenguas. Porque no hay nada más frustrante y triste que querer ser espejo de una sensación y solo reflejar espejismos, es mejor dejarla ir.

Y ya, basta de melancolías, que bien visto, si bien no tengo a la Habana, tengo un wallpaper gratuito todos los días a base Bahía de Guanabara + Cristo Redentor + Pão de Açucar, y tengo el mar, un mar que le falta a muchos. Pero aún así, esto es un intento de regalo para los que como yo, aún con borracheras semi-gratis a base de caipirinhas y cachaças, aún con rodas de samba en cada esquina, andamos con los pulóveres desechados en un rincón. A los que en algún gris de alguna ciudad escuchan el bullicio y las risas estridentes en la cola, o ven las caras emocionadas de los amigos que sabías que verías ahí, o que se mueren por un maní garapiñao de los que venden a la entrada de ese teatro.

Para ellos, para nosotros. ¿ Vamos ?

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A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños.

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“Estábamos, estamos, estaremos juntos. A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños”.
Mario Benedetti

Até pronto vovó.
Volte pronto meu neto. Mas, eu gosto de dizer adeus com um abraço.

Y cuando una anciana te abre su casa y otro lugar aún más caliente, su corazón, y te prepara unas chicharritas que ya ni recordabas como sabían, te llama de nieto y te exige un abrazo de despedida que tu necesitas como el agua, tu recuerdas como era sonreir. O cuando tu ves a esa señora de pies sucios que pide dinero en el metro para pagarle un tratamiento para sacar de las drogas a su hijo y tu lamentas no tener más que esos 10 reales en la billetera para darle, tu te das cuenta que tus penas son solo aprendices de penas. O cuando un amigo llegado de Cuba te regala un DVD del Concierto para el Pueblo Dominicano de Silvio Rodriguez, solo porque sí, porque lo vio en una tienda y yo no podía no tenerlo, tu notas que a veces solo es quitarse las gafas oscuras y que el sol te de en la cara. O cuando alguien esboza una sonrisa recordándote mientras Drexler susurra su Milonga del moro judío en un teatro habanero, tu caes en que que hay lugares de donde uno nunca debe irse, aunque te vayas deshaciendo, aún a cualquier precio. O cuando desde los rasgos apurados y emocionados de la letra de tu madre tu lees que está y estará orgullosa de ti, pase lo que pase, mientras tu apuras, para no pensarla de más, una de las dos Cristales y cuatro Maltas que te mandó, contrariado porque ahí hay un error de correlación que no importa en lo absoluto. Tu sabes entonces, que no todo está perdido, que hay que ir y entregar de verdad, el corazón.

Es una verdad que no puedo dejarte de ver, arañando el silencio con tus ojos y que no se si would you know my name If I saw you in heaven. Pero si algo bueno tenemos es eso, la capacidad de renacer de un día, de una semana, de un mes de mierda, y de ponerle cebolla, ajo, comino y puñados de malicia y esperanza a la fe para dejarla reposar ahí hasta que haya que mirar de nuevo a la vida a los ojos. Y que el mar lo vuelve todo más bonito y amable, y yo sólo quisiera dártelo completo a ti ,igual que a tantos amigos que no lo tienen, para que sea ese barredor de tristezas. Pero definitivamente, hay que contarle a la habitación vacía cuáles huesos nos estorban de esta vida, para luego cerrar la laptop, apagar el celular y marchar a vivirla, simplemente.

Y que otra verdad es que va a valer siempre la pena ir a un páramo helado, a una cabaña sobre una colina a salvar a un caballo de madera que se ahoga. Y que todos, TODOS, merecemos que alguien nos diga algo como: “Cuando lleguemos a casa prepárate, porque lo que te va a caer encima es un león“. Y ya, aprender que ese alguien, justifica completamente la búsqueda y cada una de las batallas.

Y una gaviota de luz
Entre las olas del mar
Va recogiendo el azul
Que yo no te supe dar
Y una aurora con besos de tul