El mensaje.

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No tenía que ser uno super moderno, algo que mandara mensajes, que sirviera para llamar,y ni siquiera el argumento de que estaría localizado pudo convencer a su mamá. Y así se fue enfurruñado Arturito a ver televisión en la sala ante la negativa tajante. Claro que entendía que en la casa hacían falta otras cosas y que un celular es caro, pero todos tenían uno en el aula. Y se tiraban fotos, y jugaban esos juegos de carreras.Todos menos él.

La vida consiste en cargar un mensaje que te dan cuando eres niño y entregárselo al viejo que serás mañana. – dijo ceremonioso el viejo Manolo al nieto, moviendo el sillón y haciendo sonar los goznes, con los ojos entrecerrados apuntando a la pared. La madre sonrió desde la cocina, recordándose a ella en el lugar de Arturito, hacía tanto.

–  ¿Cuál mensaje abu ? ¿Cuándo me dan mi mensaje ? ¿Cómo me puedo dar un mensaje a mi mismo ? – picó el vejigo, desde la curiosidad de sus ocho años.

– Cuando somos niños pensamos tantas cosas bonitas, queremos un mundo sin mendigos, un mundo donde todos somos felices y vamos al parque con la familia, y reímos, y rodamos por la hierba. Esas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas, como dice el Nano. 

¿El Nano ? ¿Y ese quien es ?

Un poeta que canta que te enseñará tu mamá un día de estos, y que te va a gustar mucho.

Ah bueno. ¿Y que pasa con ese mensaje ?

Que un buen día amanecemos, desayunamos y nos vestimos rápido pues vamos tarde para el trabajo. Dejamos a nuestro hijo en la escuela que tampoco nos ve porque está metido en un celular como ese que quieres, y entramos casi corriendo al edificio de oficinas, sin ver al mendigo en la puerta, al mismo que le pasamos cada día por el lado. Entonces. ¿Donde quedó aquel mensaje? Lo perdemos. Y no debemos nunca perder este mensaje.  El secreto es Arturito, trabajar fuerte en el cuarto para la reunión de mañana, pero sin que ellos lo sepan, estar atentos a la sonrisa de tus hijos y que sus risas sean tu motivo para sonreír. ¿Has visto esa emoción que sientes cuando te dicen que vienen otros niños a visitarte? ¿O lo bien que se siente cuando te regalan algo, pero mil veces mejor cuando eres tu el que regalas algo ? Eso es porque la risa es el lenguaje más bonito, el verdadero, el que todos entienden. Ese es el mensaje que tu tienes que cuidar, el que tienes que darte a ti mismo. ¿Tu crees que ese celular que tu quieres pueda mandar ese mensaje?

Solo ahora el viejo Manolo bajó la mirada  y vio a Arturito sonriéndole, con toda la dentadura blanquita afuera, como mismo la madre en la cocina, como no pudo evitar hacerlo él mismo, con sus dientes no tan blanquitos, desde hacía muchísimo tiempo.

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