Hippie new year

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El 2017 se ha ido no sin algunas heridas. Me ha dicho, antes de desaparecer entre la gente que repletaba el andén que me fíe del 2018, que nada malo se puede esperar de quien ha entrado con esa risa confiada y con esas dos botellas de vino tinto. Y estas son algunas de las otras cosas que nos hemos dicho mientras esperábamos sentados su tren , en un banco en la estación:

Lo de morir va muy en serio. Da igual que te sientas seguro caminando por las Ramblas, en un concierto en las Vegas, o en una casita en Ciego de Ávila. Te mueres y ya está, se acabó.

Las sillas se levantan y si compartes casa con una mujer, la tapa del baño se baja SIEMPRE, sin excusas. No hay mayor muestra de dejadez que olvidarse de esos detalles, y recordarlos, enamora.

La mayor pobreza es la mental y los números muchas veces no dicen nada. Se puede comer caro por 9 dólares, y barato por 200. Y si vives en un lugar frío, cómprate el jodido abrigo caro.

Jamás discutas con un amigo, con tu novia o con algún familiar por dinero.

El sentido del humor y la generosidad combina con todo, y es la mejor elegancia que existe. En asuntos amorosos suelen dar muy buenos resultados si se mezcla con la inteligencia y los buenos modales.

No critiques a una tercera persona por Whatsap o e-mail, es muy probable que le envíes por error ese mensaje a esa persona. El karma es un cabronazo y nunca descansa.

Confirmado: Hay que gastar más en libros que en ropa.

El dinero siempre puede volver, el tiempo, la reputación y la confianza, no.

Todo el mundo parece cobrar más que tú, viajar más que tú, y ser más felices que tú. También mienten más que tú.

Hay que alejarse de la siguiente geometría: triángulos amorosos, círculos viciosos y cabezas cuadradas.

Esto es muy serio, no corras por el borde de una piscina, y siempre, siempre, mira para los lados antes de cruzar la calle.

Hay que aprender a cambiar la goma del carro, destupir el tragante del lavamanos sin llamar a nadie, y hacer garbanzos y más platos con vegetales. También hay que aprender a presentar la comida, que a nadie le gusta comerse un cuadro de Pollock, por muy sabroso que sea ¿Recuerdan aquel mito que dice que el amor entra por la cocina? NOTICIA: ¡NO ES UN MITO!

Nunca seas el pesado que no le deja propina a la camarera porque no te trajo exactamente lo que pediste. Mañana el que puedes estar sirviendo un plato e intentando exprimir su inglés para comprender una orden eres tú.

El kindle y el libro no son bienes incompatibles ni contradictorios, al contrario, son perfectamente complementarios. Pero no dejes de usar siempre alguno. Lee, por Dios, que escapar de esta realidad,  sale totalmente gratis.

No hacen falta palabras para quererse. Si extrañas a tu amigo pero hace rato no se escriben, no le escribas, llámalo. Simplemente para escuchar su voz. El orgullo de hoy, es el tiempo perdido que ya no recuperarás mañana.

Dile algo a tu nuevo vecino, él también se muere de curiosidad por saber de dónde eres pero no se anima a hablarte.

No hay crisis que no se pueda solucionar con ocho horas seguidas de trabajo. Y recuerda que trabajar mucho no es lo mismo que trabajar duro. El foco y la concentración lo son todo.

Para ser estudiante no hay que estar matriculado en una universidad ni haciendo ningún doctorado. Estudiar es un state of mind.

Los secretos (los de verdad), ni al espejo.

Perdonar no es lo mismo que olvidar.

El amor cotidiano es la magia verdadera. Cuando la calma está tan viva que deja paso a los detalles, a las sutilezas de lo que sucede cuando solo basta mirarse y no hay dolor. El amor es memoria y es tiempo. Y qué bueno que te encontré, Gretel.

El hogar es donde está la familia. La geografía no es el enemigo, es la consecuencia de conflictos que enfrentan a quienes si tienen su familia al lado. Y que no es ninguna cobardía ni vergüenza ni derrota regresar a acompañar a los nuestros en su vejez, es exactamente lo contrario.

A riesgo de sonar a libro de autoayuda: se mejora sólo cuando se fracasa y el techo se lo pone uno mismo. Asumirse en nuestra propia mediocridad y falibilidad es una lección muy dura. Pero una vez que la aprendes sales renovado y reluciente. Y ya nadie te puede parar.

Y todavía no sé si el talento está antes o después de la pasión. Lo que si se es que cuando se encuentra, todo se incendia. Y a mí me gusta mucho quien soy cuando estoy programando o escribiendo.

Finalmente, he aprendido que es imposible agradar a todo el mundo, ni tú ni yo ni nadie somos un plato de macarrones con queso parmesano. Mejor agrádate a ti mismo, y te aseguro un sueño sin pesadillas y que podrás aguantarle la mirada el tipo que te mira en el espejo. “La angustia es el precio de ser uno mismo”, dijo el Rodríguez una vez, “Soy como quisieron ser pero tratando de ser yo”, dijo aquí el Milanés. Y sí que tienen razón los muy cabrones.

También aprendí que Messi es el ser humano que mejor ha tratado a un balón de futbol en la historia y que hará a Argentina campeona en Rusia 2018. Na, mentira, esto lo he sabido la vida entera.

En fin, próspero y hippie 2018 y que el año venga vacío de ataduras y lleno de enseñanzas también para ustedes, de luz y de puertas abiertas. Y gracias por la compañía,  amable pueblo lector.

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