Hoy no te quiero

Yo hoy no te quiero. Y mientras no te quiero, trabajo, luego limpio el baño y hago ejercicios. Y riego las plantas, paso la aspiradora y salgo a caminar. No te quiero y me pongo a escuchar música en mis audífonos aunque le de skip a ciertas canciones. Después de un tiempo de no quererte, llamo a mis amigos y hablamos un tiempo largo. Hablamos de más, hasta que se agotan los temas, hablamos de cosas importantes y de cosas sin sentido, menos de ti por supuesto, porque hoy no te quiero. Siempre son ellos los que se despiden amablemente y cuelgan. Después cocino, pero sin quererte. Me pongo a hacer una ensalada y a adobar una carne y machaco ajos, pico ají, cebolla y lloro un poco. Maldita cebolla. Luego me voy a Netflix y elijo una película que jamás veremos juntos y que no pienso en cómo sería verla contigo. Y la veo sin pensar en ti. Ni siquiera cuando el protagonista dice “eres todo lo que quiero en mi vida”. Justo ahí tampoco me acuerdo de ti. Tampoco miro el teléfono porque no quiero saber si me escribiste. Lo miro tan solo por si me ha escrito cualquiera, cualquiera que no seas tú. Salgo a tomar unas cervezas con personas que no son tú y pienso “menos mal que no estás tú aquí” e inhalo y exhalo profundo. Que no, que no estoy suspirando. Cae la noche y me acuesto en una cama que de ninguna manera me recuerda a ti. Por eso duermo en el lado izquierdo, porque el lado derecho no tiene la forma de un cuerpo de mujer ni unas sábanas que ni mucho menos huelen a ti. Y en medio de la duermevela, justo antes de quedarme rendido, me siento orgulloso porque he sobrevivido a otro día de no quererte y de no pensar en ti.