Wanted (preferably alive)

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Se busca exploradora dispuesta a encontrarme. Se busca ancla para no ir a la deriva. Se busca mujer rara para un tipo raro. Se busca exorcista para entrar y poner en orden mi vida. Se busca indignada que pelee por no querer ir a la boda de su amiga el día que juegue Industriales contra las Tunas o Argentina contra Mozambique. Se busca no vegetariana para ser felices comiendo perdices. Se busca cómplice para quemar juntos la sede del FMI y destruir el anillo en Mordor. Se busca diletante para intentar comprender mis teorías descabelladas. Se busca atrevida que haga de público agradecido y estoico para mis chistes malos. Se busca viajera dispuesta a irnos a remotos parajes y de la cama a la alfombra voladora. Se busca indecente que coma el resto del pollo con las manos, ande descalza y se tire peos sin esconderse. Se busca voluntaria para destripar películas, series y los discos de Ricardo Arjona. Se busca trovardiente y beatlómana para ponernos a hablar de las calles de la Habana Vieja y de Liverpool. Se busca kamikaze dispuesta a ducharse conmigo en invierno, si se rompe el calentador. Se busca profesora que ponga los puntos sobre mis íes. Se busca dictadora que me condene al ostracismo hasta que no termine su libro. Se busca guitarrista que acompañe mis anti-cantos después del vino, y que se ría de ellos. Se busca mujer valiente pero con miedos, que se atreva a domesticar mi ego e irse a la guerra conmigo pero que diga a veces: “dame un ladito y abrázame, mi amor”. Se busca farolera que ilumine mis noches sin estrellas. Se busca risueña sin remedio, que se ría principalmente de lo irrisible, de mi, de ella, del mundo, creo que no hay nada mejor en este mundo que escuchar a una chica reírSe busca, en resumen, zapatera que remiende mis zapatos viejos, para recorrer siempre caminos nuevos.

Ya se que todos la andamos buscando y que solo algunos la encuentran. Por eso realmente espero que no aparezca, porque yo lo que realmente quiero, es buscarla.

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El mensaje.

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No tenía que ser uno super moderno, algo que mandara mensajes, que sirviera para llamar,y ni siquiera el argumento de que estaría localizado pudo convencer a su mamá. Y así se fue enfurruñado Arturito a ver televisión en la sala ante la negativa tajante. Claro que entendía que en la casa hacían falta otras cosas y que un celular es caro, pero todos tenían uno en el aula. Y se tiraban fotos, y jugaban esos juegos de carreras.Todos menos él.

La vida consiste en cargar un mensaje que te dan cuando eres niño y entregárselo al viejo que serás mañana. – dijo ceremonioso el viejo Manolo al nieto, moviendo el sillón y haciendo sonar los goznes, con los ojos entrecerrados apuntando a la pared. La madre sonrió desde la cocina, recordándose a ella en el lugar de Arturito, hacía tanto.

–  ¿Cuál mensaje abu ? ¿Cuándo me dan mi mensaje ? ¿Cómo me puedo dar un mensaje a mi mismo ? – picó el vejigo, desde la curiosidad de sus ocho años.

– Cuando somos niños pensamos tantas cosas bonitas, queremos un mundo sin mendigos, un mundo donde todos somos felices y vamos al parque con la familia, y reímos, y rodamos por la hierba. Esas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas, como dice el Nano. 

¿El Nano ? ¿Y ese quien es ?

Un poeta que canta que te enseñará tu mamá un día de estos, y que te va a gustar mucho.

Ah bueno. ¿Y que pasa con ese mensaje ?

Que un buen día amanecemos, desayunamos y nos vestimos rápido pues vamos tarde para el trabajo. Dejamos a nuestro hijo en la escuela que tampoco nos ve porque está metido en un celular como ese que quieres, y entramos casi corriendo al edificio de oficinas, sin ver al mendigo en la puerta, al mismo que le pasamos cada día por el lado. Entonces. ¿Donde quedó aquel mensaje? Lo perdemos. Y no debemos nunca perder este mensaje.  El secreto es Arturito, trabajar fuerte en el cuarto para la reunión de mañana, pero sin que ellos lo sepan, estar atentos a la sonrisa de tus hijos y que sus risas sean tu motivo para sonreír. ¿Has visto esa emoción que sientes cuando te dicen que vienen otros niños a visitarte? ¿O lo bien que se siente cuando te regalan algo, pero mil veces mejor cuando eres tu el que regalas algo ? Eso es porque la risa es el lenguaje más bonito, el verdadero, el que todos entienden. Ese es el mensaje que tu tienes que cuidar, el que tienes que darte a ti mismo. ¿Tu crees que ese celular que tu quieres pueda mandar ese mensaje?

Solo ahora el viejo Manolo bajó la mirada  y vio a Arturito sonriéndole, con toda la dentadura blanquita afuera, como mismo la madre en la cocina, como no pudo evitar hacerlo él mismo, con sus dientes no tan blanquitos, desde hacía muchísimo tiempo.

Una verdad

Ellos declaran:

Lo único que quiero es la verdad, sólo dame algo de verdad.

John Lennon

Todo el mundo ama el sonido de un tren en la distancia. Todo el mundo cree que es la verdad.

Paul Simon

La verdad era oscura, profunda y muy pura, por eso para vivirla hay que explotar.

Bob Dylan

Como pez que busca el agua, la verdad dará contigo.

Cat Stevens

No creas todo lo que cuentan lo que dicen, a veces la verdad no es la verdad tal cual la ves, las cosas quedan del fervor que las repite, y a veces la verdad se encuentra en el revés.

Pedro Guerra

No le hagas caso a tanto misterio, vos ya sabés la verdad;  que no hay nada peor para esta seriedad, que tomársela en serio.

Jorge Drexler

La verdad de la verdad es que nunca es una, ni la mía, ni la de él, ni la tuya.

Carlos Varela

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

Joan Manuel Serrat

Hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad.

Joaquín Sabina

La cuchilla del amor, la náusea del cerebro, la verdad de la verdad, que no tenemos dentro.

Santiago Feliú

No se me ocurre otra manera de manera de vencer la eterna duda, que someterme a la verdad finita de tu piel desnuda.

Luis Eduardo Aute

Porque años atrás tomar tu mano, robarte un beso, sin forzar un momento formaban parte de una verdad.

Pablo Milanés

Pero vale la canción buena tormenta. Y la compañía vale soledad. Siempre vale la agonía de la prisa. Aunque se llene de sillas la verdad.

Silvio Rodríguez

Y anuncia otro tipo ahí:

La verdad son tus ojos, tan absolutamente ciertos como para ser verdad.12118837_810020399109400_8216711551918333685_n

Estando

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A Ladyrene, futura madre de mi sobrino, y por ser de esas  personas detallistas que más que regalos, regala momentos. Gracias enormes por llevarme.

No estuve ahí, como no he estado en muchísimos otros ahí, que de tantos, ya se me acumulan en un rincón del cuarto, como esos pulóvers que me encantan y que ya no me quedan bien, y uno trata de no mirar para que no te golpee la certeza de que no me los pondré más, que ya fueron, que tu madre no se escandalizará nuevamente con ese letrero incorrecto, ni ella te lo elogiará de nuevo, como aquella vez.

Además, me parece sacrílego, después de leer a Mónica, Rafa o Diana, por solo citar a algunos de los envidiados, malgastar palabras sobre ese destello lumínico irrepetible que fue la noche del 3 de octubre, en el concierto de Jorge Drexler en el Teatro Nacional de Cuba, en nuestra Habana, donde no estuve, estando, si es que pueden entender este trabalenguas. Porque no hay nada más frustrante y triste que querer ser espejo de una sensación y solo reflejar espejismos, es mejor dejarla ir.

Y ya, basta de melancolías, que bien visto, si bien no tengo a la Habana, tengo un wallpaper gratuito todos los días a base Bahía de Guanabara + Cristo Redentor + Pão de Açucar, y tengo el mar, un mar que le falta a muchos. Pero aún así, esto es un intento de regalo para los que como yo, aún con borracheras semi-gratis a base de caipirinhas y cachaças, aún con rodas de samba en cada esquina, andamos con los pulóveres desechados en un rincón. A los que en algún gris de alguna ciudad escuchan el bullicio y las risas estridentes en la cola, o ven las caras emocionadas de los amigos que sabías que verías ahí, o que se mueren por un maní garapiñao de los que venden a la entrada de ese teatro.

Para ellos, para nosotros. ¿ Vamos ?

A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños.

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“Estábamos, estamos, estaremos juntos. A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños”.
Mario Benedetti

Até pronto vovó.
Volte pronto meu neto. Mas, eu gosto de dizer adeus com um abraço.

Y cuando una anciana te abre su casa y otro lugar aún más caliente, su corazón, y te prepara unas chicharritas que ya ni recordabas como sabían, te llama de nieto y te exige un abrazo de despedida que tu necesitas como el agua, tu recuerdas como era sonreir. O cuando tu ves a esa señora de pies sucios que pide dinero en el metro para pagarle un tratamiento para sacar de las drogas a su hijo y tu lamentas no tener más que esos 10 reales en la billetera para darle, tu te das cuenta que tus penas son solo aprendices de penas. O cuando un amigo llegado de Cuba te regala un DVD del Concierto para el Pueblo Dominicano de Silvio Rodriguez, solo porque sí, porque lo vio en una tienda y yo no podía no tenerlo, tu notas que a veces solo es quitarse las gafas oscuras y que el sol te de en la cara. O cuando alguien esboza una sonrisa recordándote mientras Drexler susurra su Milonga del moro judío en un teatro habanero, tu caes en que que hay lugares de donde uno nunca debe irse, aunque te vayas deshaciendo, aún a cualquier precio. O cuando desde los rasgos apurados y emocionados de la letra de tu madre tu lees que está y estará orgullosa de ti, pase lo que pase, mientras tu apuras, para no pensarla de más, una de las dos Cristales y cuatro Maltas que te mandó, contrariado porque ahí hay un error de correlación que no importa en lo absoluto. Tu sabes entonces, que no todo está perdido, que hay que ir y entregar de verdad, el corazón.

Es una verdad que no puedo dejarte de ver, arañando el silencio con tus ojos y que no se si would you know my name If I saw you in heaven. Pero si algo bueno tenemos es eso, la capacidad de renacer de un día, de una semana, de un mes de mierda, y de ponerle cebolla, ajo, comino y puñados de malicia y esperanza a la fe para dejarla reposar ahí hasta que haya que mirar de nuevo a la vida a los ojos. Y que el mar lo vuelve todo más bonito y amable, y yo sólo quisiera dártelo completo a ti ,igual que a tantos amigos que no lo tienen, para que sea ese barredor de tristezas. Pero definitivamente, hay que contarle a la habitación vacía cuáles huesos nos estorban de esta vida, para luego cerrar la laptop, apagar el celular y marchar a vivirla, simplemente.

Y que otra verdad es que va a valer siempre la pena ir a un páramo helado, a una cabaña sobre una colina a salvar a un caballo de madera que se ahoga. Y que todos, TODOS, merecemos que alguien nos diga algo como: “Cuando lleguemos a casa prepárate, porque lo que te va a caer encima es un león“. Y ya, aprender que ese alguien, justifica completamente la búsqueda y cada una de las batallas.

Y una gaviota de luz
Entre las olas del mar
Va recogiendo el azul
Que yo no te supe dar
Y una aurora con besos de tul

Total, son solo palomas

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Hace unos días salvé a una paloma, o quise creerlo así. Era uno de esos días de llovizna pertinaz en los que salgo en la bicicleta pensando que apenas me mojaré y llego empapado y con el pantalón sucio pues no tengo guardafango y me acompaña todo el día el fastidio de la inevitable ropa sucia. Aquí le dicen pombos, o ratones con alas,y son el equivalente de los gorriones en Cuba, le han perdido el miedo a las personas, caminan entre tus pies, o pueden lanzarse desde el aire y robarte un pedazo de sándwich si te descuidas.

Pues ahí estaba, en una zanja de la calle, mojada y arrastrándose a duras penas, pero con esa dignidad que supongo que tengan las palomas caidas cuando se saben reinas en el aire, donde mandan. Yo, a pesar de lo apurado que estaba y de lo que me mojaba, recordé a mi hermano y aquel palomar en el balcón de mi casa, donde tenía palomos pintos, moteados, blancos, y donde cada uno que cogía lo vendía a 50 pesos, para ir luego y comprar algo de viandas en el agro particular de la esquina, y recordé también las protestas de mi mamá por el reguero de plumas en la casa y por el tráfico de chícharos para alimentar a los bichos, como decía ella. Pensando en todo esto, la agarré y casi tuve que soltarla luego del primer picotazo, pero luego de acostumbrarme al dolor en las manos, logré ponerla arriba de una rama de un árbol relativamente bajo, pensando, que por lo menos, un potencial gato asesino pasaría su trabajo para agarrarla. Y me fui, que mi orientadora de la Tesis no entiende de palomas, ni de chícharos, ni de gatos.

Al regresar, por el mismo lugar, ya no estaba ahí. ¿Qué le pasó ? ¿Habrá sobrevivido a ese día lluvioso? Quiero creer que si, que logró volar y alimentarse, y vivir, simplemente vivir. Pero sé muy bien la respuesta, no country for old man, como tampoco hay ninguna oportunidad para una paloma en tierra con una pata rota.

Todos nosotros hemos sido palomas en tierra. Siempre habrá alguien que levantará al ave del suelo y la pondrá en una rama, a pesar de las manos sangradas por los picotazos, para luego seguir su camino con la satisfacción de la buena acción realizada y el perdón eterno de los cielos en que cree por ayudar a una criatura del dios en que cree, aun sabiendo que no importa en lo absoluto. Muchas veces pasarán, verán lo lindo del plumaje, los ojos rojísimos, se lamentarán por tanta belleza, tanto potencial de vuelo desperdiciado y seguirán su camino. Solo muy a ratos, sucede que aparece una niña que se aparta del paraguas de su madre, y la coge con sus manecitas y se la lleva a su casa a pesar de las protestas de todos. Y pregunta como se le cura la patica a su papá que tiene que improvisarle un vendaje, y luego le hace una cobija, y le trae pedacitos de pan del desayuno, o granitos de arroz de la comida. La paloma tratará de picar lo menos posible en estos casos, pero igual lo hará, porque eso hacen las palomas. Como mismo un buen día se irá y no regresará nunca más, porque eso también hacen las palomas, y la niña reirá por esa felicidad de saberse buena, porque eso hacen las niñas.

Pero eso solo sucede muy de vez en vez, porque la mayoría de las veces, a nadie le importará un carajo, y la paloma terminará muerta, aplastada por un auto, una mancha más en medio del asfalto a limpiar en la mañana, ya que, total, son solo palomas.

Yo no tanto como él….

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Esto va de mi padre o también, del tipo más grande que conozco, por mucho. No voy a decir nada nuevo que él no sepa,y no aprovecho especialmente porque es su cumpleaños ni porque hace hoy 537 días que no lo veo (si, porque verlo mediante una pantalla es una migaja burda si no me da un abrazo quebrantahuesos de los que él sabe que me fastidian), sino porque simplemente lo extraño y la verdad, me parece que esa es una razón más que suficiente.

Mi padre casi no disfrutó a su padre, y nosotros fuimos los más perjudicados de eso, pues nos ha amado a borbotones y a tiempo completo a mi y a mi hermano. Ya sé que todo padre es así, o debería ser así, pero cuando tu viejo desde el otro lado del continente calcula la diferencia horaria contigo para estar pendiente de ti cada vez que sales tarde en la noche y se preocupa si no le dices que llegaste bien, no sé, pero tu sabes ahí que te tocó alguien especial, alguien muy grande.

Yo no supe lo que era una ómnibus ni andar en auto hasta bastante crecido pero si supe lo que era meter los tobillos en medio de los rayos de la rueda de una bicicleta yendo a todos lados o a caminar Malecón arriba y abajo, o a sentirme muy grande en sus hombros en los conciertos de la escalinata de la Universidad de La Habana en aquellos años del Período Especial. La mejor inversión que hizo en su vida fue haber sido ciclista en su juventud ya que durante ese imperio instaurado por las bicicletas en la Habana a principios de los 90, aquella Forever China con dos chiquitos y un flaco hecho leña (a veces con mi mamá también) lo mismo agarraba para las playas del Este que para el Parque Lenin, que para el Acuario.

No voy a decir que me enseñó muchas cosas porque no es algo que sucedió en el pasado. Pero si supe algunas palabras de ruso que utilizábamos como amuleto antes de la pruebas o lo que era ir al Latino a gritar por los Industriales aunque perdieran (que era siempre,ir con él = perder,fijo) o lo que era la música setentera a través de tandas diarias de canciones de Barry White, Chicago, Earth, Wind and Fire, Kool and the Gang que luego cantábamos en un inglés chamusqueao sin tener idea de quienes eran ellos.También me enseñó a contentarme con las cosas simples y realmente importantes, como cuidar a un amigo o a llevar sin complejos un reloj viejo que dé la hora sin ser de marca. Me abrió el hambre al conocimiento y a la lectura, a investigar siempre y no quedarme en la superficie para tener mi opinión, a tener amor por las matemáticas y a la tierra de donde venimos, y a amar a los tuyos por sobre todo, pero sobre todo, a amar. 

Yo que no tengo Dios, lo tengo a él, a mi hermano y a mi mamá en mi Panteón. Pero es un Dios imperfecto, como son todos los dioses. Parecerá broma pero él y yo explotamos cuando estamos juntos pues tiene una cabeza tan grande como la mía, yo aprendí del mejor. No ceja a no ser que lo convenzan, y además de eso, se está poniendo viejo, así que además ganar en sabiduría con los años, gana en terquedad. Habla a veces gritando cuando se encabrona, que es muchas veces, y uno se lamenta del tremendo talento que perdió el teatro lírico internacional. No estamos de acuerdo (ni estaremos) en mil y una cosas, pero siempre ha defendido que tenga mi opinión y de vez en cuando tiene soluciones educativas salomónicas de dudosa efectividad como hacer que uno de sus hijos camine descalzo de la escuela a la casa por jugar fútbol con los zapatos recién comprados. No me pregunten quien fue ese hijo que yo también quiero conocerlo, algún hermano regado que tengo por ahí.

Mi padre, es un tuerquista, porque además de ser Ingeniero Mecánico, el mundo que conozco, sin él se derrumbaría. Ha estado abajo, muy abajo, pero es un renacedor, todo el tiempo, dando ejemplo y eligiendo luchar, no yéndose por el camino fácil, siendo lo que ha querido y a veces lo que ha podido, pero siempre el más entregado y profesional en su trabajo, desde carpintero, hasta director de una empresa estatal, hasta un informático capaz de enseñarme cosas a mi.

Así que puede que el quiera ser comunista fidelista, o capitalista republicano seguidor de Donald Trump, o católico, o yihadista, o transexual, y que yo no seré tanto como él, pero quien le ponga un dedo encima, va a conocer mi carey.

Él dice que yo no le cuento todas las cosas y que soy reservado para mucho de lo que me pasa, y creo que tiene razón, pero hay un grito que pretendo que sea más alto que cualquiera de los suyos, cuándo digo que te quiero, viejo.

Tú no te retiras, Carmela.

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Alina Rodríguez(Carmela) en Conducta (2012)

Acabo de leer que Carmela acaba de dejarnos, que no pudo en una lucha desigual contra un cáncer que logró segarle la vida y a mi se me ha encogido el pecho de tristeza y rabia por tanta injusta enfermedad a tanta gente inmensa y llena de vida. Pero Carmela no se llama Carmela, se llama también Justa, María Antonia, y sólo a veces, Alina Rodríguez, una de las actrices más queridas y admiradas por el pueblo cubano en los últimos años.

Desde la mañana de ayer corrieron los rumores de su muerte por redes sociales y blogs y aunque no había nada claro, a mi me dolía ya. Yo quise seguir creyendo que la risa y sencillez de esa gran mujer iban a acompañarnos por mucho tiempo más, que Chala tendría en su clase a su maestra (que no es su abuela, pero ojalá lo fuera) y que Lucio Contreras seguiría peleando y queriendo a su criada de carácter firme, la única que osaba enfrentarlo.

No puedo decir mucho más, porque uno se empequeñece ante el pesar y no puede articular otra cosa que una muestra inútil de esta sensación de incredulidad que nos rodea. Muerte, puta vieja, intentaste llevártela, pero te jodiste, porque aquí está entre nosotros. Y tú, quédate tranquila y sonriente en medio de este absurdo, mi Carmela buena, que no dejaremos que te retires nunca.

-Yo creía que tu estabas en “cana”.

-Que va Tino,eso es lo que muchos quisieran, pero todavía hay María Antonia pa rato.

(María Antonia, 1990)

“¡Qué tronco de actriz es esa Alina Rodríguez!, para los cubanos ¡tronco! de lo que sea, es lo máximo, la cima, esa es la protagonista de María Antonia” (Consuelito Vidal)

“Me molesta que me roben en el mercado, me molesta muchísimo, porque yo soy una trabajadora igual que las demás. Me encanta mi país, me encanta mi pueblo, el cubano me encanta, me gusta la luz del atardecer en La Habana, creo que no la he visto en ningún lugar del mundo…..” (Alina Rodríguez)

Business are business, chaval.

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Hay imágenes en el deporte, que se aferran a abandonar nuestras retinas por su carga emotiva: Iniesta anotando un gol de Mundial y recordando a Jarque, su amigo muerto en un cancha de fútbol, Ana Fidelia, a fuerza de piernas y con los brazos inmovilizados por las quemaduras y llegando segunda a la meta en Ponce 93, SuperFelix renacido, llorando como niño por su medalla de oro en Londres 2012, cuando todos lo daban por acabado, Derek Redmond lesionado, cruzando la meta con ayuda de su padre en Barcelona 92, el Abrazo del Alma de un pibe sin brazos en Argentina 78, y muchos, muchos otros más.

Hoy en la mañana yo asistí a otro de esos momentos, uno triste, vergonzoso. Asistí al derrumbe de un atleta, peor, al derrumbe y abandono de un hombre, del gran arquero español Iker Casillas.

Ya se sabe que el deporte profesional no entiende de fidelidades y que no tiene memoria, que vales lo que hagas hoy, no lo que representas, como esos zapatos viejos que es mejor botar de tan viejos que están, aunque hayan soportado cada piedra del camino durante años, o te los hayan elogiado en aquella lejana fiesta.

Este año salieron de sus equipos de siempre dos secuoyas enormes como Steven Gerrard y Xavi Hernández Creus, de los últimos magos del balón, ejemplos de constancia y amor a unos colores. En ambos casos fueron homenajeados por el Liverpool y el Barça, respectivamente, esto no es nada extraordinario, es lo lógico.

En cambio, hoy, Iker, que es tan gigante como aquellos, se despidió del Real Madrid y de su afición, leyendo un parco comunicado de prensa, solo, abandonado, roto en lágrimas. Un tipo que llegó con 9 años y que se va(lo van, mejor), después de ser protagonista en 19 títulos. Dicen que la plantilla ya andaba de camino a Australia para la pre-temporada, dicen que así lo pidió. Mierda. Después de 25 años y de tantas glorias, de paradas imposibles como aquella de la final de Glasgow, o aquella al Sevilla, debió haber estado por lo menos un puto recogepelotas en nombre del club en esa sala de prensa, alguien que le pusiera la mano encima y le dijera un “gracias por todo, rapaz”.

Ojalá me equivoque, ojalá rectifiquen y se le reconozca el mérito. Nada del otro mundo, agradecimiento básico, pues parte de los éxitos actuales de ese club se la deben a ese tipo callado de allá atrás. Quizás todavía haya esperanza de que el fútbol sea jugado más por seres humanos y menos por objetos mercantiles. Quizás todavía queda algo ahí del deporte que amamos.

Pero hoy, el Madrid fue menos Real. Hala a ti Iker, pero ya sabes, business are business, chaval.

Aquí mi homenaje:

(Casi) ser feliz.

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Usted busca un domingo de lluvia. Un cuarto en penumbras donde apenas entre la tarde. Un olor a café recién colado llegando a hurtadillas desde la cocina. Un dibujo de ti hecho por un niño, clavado con una puntilla en la pared, caótico y multi-cromático, donde solo se distinga tu nombre, en rojo, bien grande. Un póster gigantesco de los Beatles al fondo, con John sonriéndote burlón(los otros tres, pueden intentarlo, pero solo John lo sabe disfrutar). Un cactus y un gato, mirándose fijamente desde la ventana. En una esquina, un libro viejo, abierto en donde lo dejaste, cualquiera, que el aire no necesita explicarse. Y una muchacha, cubierta solamente con tu camisa y semidormida en tu cama, con una pierna fuera de la sábana, y a la cual regarle el cabello húmedo entre los ojos para que luego te maldiga entre sueños.

Si usted tiene esto, y aún no se da cuenta, quizás es porque no lo merece. No piense, no respire, no se mueva, cierre los ojos y vea como llega, temerosa tal cual es. Cuando estén frente a frente, coloque en el tocadiscos está canción.

Y ya, ya puede convertirse en pasto, o en polvo, o en viento, o en nada, usted ya la conoció (o casi).